14 jun 2012

La infancia un cuento de árboles







 Por Juan Camilo Betancur


Abrir los ojos todas las mañanas vale la pena si al despertarte sabes que tienes una cita con aquellos seres extraños que se caracterizan por abrir mucho los ojos porque para ellos todo es un posible viaje al reino de lo desconocido. Además, son los únicos, quizás por no pensar lo que dicen, que pueden construir frases como esta: “Dios es aquella entidad que tiene corazón de fuego porque ama” y definir en segundos lo que muchos no alcanzan en una vida.
Al menos así lo conciben Juan Echeverry y Julio Cadavid Hoyos, el poeta y el músico que se ganan la vida visitando algunos hogares comunitarios del municipio de Girardota. Ellos lideran el proyecto Literardota y Otras Letras en  primera infancia del municipio de Girardota, auspiciado por la Secretaría de Educación.
Estos dos garabatos de cabellos largos y juguetones se hacen pasar por personajes de cuento. Les dicen a los niños que los libros son seres vivos que a veces vuelan como los pájaros; y que así como uno tiene piel ellos páginas, uno tiene ropa ellos caratula, uno tiene nombre ellos título… Como si de verdad ambos se hubieran fugado de un anaquel de biblioteca para contarles a los niños qué cosas suceden dentro de las páginas.

La transformación
Juan desarruga unas calentadoras que se pone sobre los pantalones a cuadros que alguna vez truqueó por una camisa en Perú; asegura las cargaderas que le hurtó a su ex-novia y que le suben los pantalones hasta el ombligo; se mide el sombrero negro que le trajo su amigo Julio de los EE UU; se ajusta la corbata roja, ejecutiva, de múltiples remiendos, desteñida que le obsequió su madre hace tiempo; se pone una nariz de brujo o de poeta desquiciado y dibuja una sonrisa en los ojos porque se ha transformado en Lúcido, el cuentero al que se le olvidan los cuentos.
“Lo más divertido es que ante los niños se puede ser sin temor al juicio. Entonces, a través del disfraz uno exorciza vergüenzas y miedos que le impiden a uno poder sentir que cada día es un milagro. Además, con el disfraz, se tiene la licencia de decir lo que se le de la gana y salir bien librado”, manifiesta Juan.   

Julio alista su nariz de payaso, que compró en el Circo del Sol en Estados Unidos;  la corbata café claro, desteñida, vieja sin referencias claras sobre su procedencia; sus gafas sin lentes, de plástico, ordinarias, que limpia con frecuencia en la camiseta; su guitarra con la que canta como un pájaro; y  su mochila donde guarda las planillas para que firmen las madres comunitarias, un dulce, un encendedor para sus cigarrillos y unas pelotas para hacer malabares. De esta forma se convierte en Plácido, el músico gitano que con las canciones, como un juglar, narra las peripecias de una burrita que está cansada de cargar café en su espalda o la aventura de un niño en su bici que debe escapar de un tigre.  
“Creo que es en esta edad donde radica el verdadero cambio de las sociedades, porque sabemos, ésta será la generación que llevará las riendas de los nuevos acontecimientos. Por ello, nuestra apuesta es formar niños más autónomos, eficaces, creativos y capaces de tomar decisiones. Sin duda, es lo queremos para Girardota”, afirma Julio.

Payasos
“Los payasos viven en las fiestas y en los circos y los círculos. Son los que llenan la casa de risas, son los que hacen una rayita allá arriba…” Son algunas definiciones que dan los niños tratando de explicar un poco el trabajo de Juan y Julio. Y no distan de ello porque ambos fundamentan su espectáculo desde el clown. Por ello  representan dos personajes, sobrios al vestir, pero desfachatados, cuya tarea, como el artista de circo, es hacer reír, gastar bromas y fundamentar sus canciones y cuentos desde el error.
En alguna ocasión, cuando ambos trabajaban en Corazoncitos Clown, lugar donde adquirieron las bases que ahora los soportan, todos los niños empezaron a llorar y ellos, de la impotencia, lloraron con los niños. En ese momento entendieron que si no hay actitud de juego nada funciona con los infantes. Aunque, cuando los niños no les hacen caso, se olvidan de sus voces de pito averiado y hablan serio, como si fueran, de verdad, payasos serios.

El columpio del cielo
Julio y Juan llegan al hogar comunitario Caras Lindas ubicado en el barrio Montecarlo. Los Niños los esperan y cantan juntos una canción. Parecen un solo ser de muchas cabezas, con muchas voces, que viviera  como “la música, dentro de la guitarra que inventaron los niños o de una mujer flaca llamada suspiro”.
 “Estos encuentros son necesarios porque hay niños que no conocen el proyecto y sería bueno que se ampliara para otros hogares comunitarios. Además, los niños se desarrollan mentalmente y eso sería bueno para todos los niños del Municipio”, dice Yaqueline Henao, madre comunitaria.
Uno de los niños empieza a bailar y los otros lo siguen. Julio baila con ellos porque sabe que es ahí, en ese acto espontáneo donde se estimula el aprendizaje, porque por medio del juego somos palabra en crecimiento, en revolución. Por eso, ambos dan todo su talento para dejar una semilla musical y literaria en cada niño. “Esta es la oportunidad para que Girardota sea pionera en este tipo de proyectos que se preocupen más por el desarrollo intelectual y creativo, que trabaje de la mano con la alimentación, el buen cuidado, el libre desarrollo emocional y de sus competencias como niños”, concluye Julio.
Al despedirse, Julio y su compañero de trabajo observan como los niños corren hasta la ventana, y desde allí, desde la reja, se quedan mirando como esos dos personajes caídos de los libros, que traen historias de “donde los niños juegan en el columpio del cielo”,  se van dejándoles una sonrisa y la sensación de que “los cuentos tienen alas y viven en los arboles”.


7 comments:

Anónimo dijo...

Que buen ejemplo. Claro que los niños necesitan que los adultos sean como niños, jueguen y se rían a carcajadas, pero ahora los adultos quieren que los niños sean como ellos. Adultos, a reflexionar y a jugar más con los niños.

Anónimo dijo...

Hace rato no había un texto que me hiciera sentir que Girardota no es más que una queja y una pelea de anónimos. Además, proyectos como estos hacen que el municipio empiece a fijarse más en sus bases.

Anónimo dijo...

Gracias!
Aparece una tierna sonrisa al saber que hay otras caras de la moneda por estas tierras!

Anónimo dijo...

gas! niño uste por que escribe tan feo uste habla asi

Anónimo dijo...

..."a través del disfraz uno exorciza vergüenzas y miedos que le impiden a uno poder sentir que cada día es un milagro"...

Verdaderamente uno puede creer lo que quiera...
El poder de la mente...

Anónimo dijo...

Creo que es un a buena muestra de que por fin la Secretaria de Educacion...tambien es de Cultura....POR FIN....

Anónimo dijo...

Bueno el Secretario de Educacion y Cultura es como creido...pero pa que...trabaja y parece que no es corrupto....POR FIN...